Cine coreano

Corea del Sur lleva dos décadas produciendo algunas de las películas más ambiciosas que se hacen, y este catálogo lo refleja: thrillers de venganza, dramas históricos de gran presupuesto, cine social con mala leche y comedias que cambian de tono a mitad sin pedir permiso.

Esa mezcla de registros es probablemente su rasgo más reconocible. Una película coreana puede empezar como comedia familiar y acabar en tragedia sin que el cambio se sienta forzado, algo que en otras industrias se considera un defecto de guion.

También hay una tradición fuerte de cine sobre la historia reciente del país —la dictadura, la división, las revueltas— que funciona igual de bien sin conocer el contexto, aunque se disfruta más con él.

100 títulos en el catálogo